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Opinión

Netanyahu fracasó en su guerra contra Irán

Netanyahu fracasó en su guerra contra Irán

Tras pasarse décadas insistiendo a Estados Unidos para que atacara a Irán, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tuvo la guerra que quería. Pero después de seis meses de hostilidades inconclusas, la entidad sionista podría estar en una situación más delicada que antes del conflicto, según un informe de la Agencia France Presse (AFP).

La República Islámica, a la que Netanyahu considera una amenaza existencial, no sólo ha sobrevivido, sino que parece haberse envalentonado.

Las tribulaciones políticas de Netanyahu deben mucho a los vaivenes del presidente estadounidense, Donald Trump. El líder republicano fue de la mano del régimen israelí al lanzar el conflicto el 28 de febrero, pero ya en abril buscó una salida negociada ante el rechazo en la opinión pública de su país y la escalada de los precios del petróleo.

“Es un fracaso colosal en la estrategia israelí ante Irán”, afirma Danny Citrinowicz, un ex analista de inteligencia israelí y miembro del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional, de Tel Aviv. “Sí, tenemos logros operativos, pero estratégicamente hemos fracasado”, sostuvo.

En el primer día, el régimen sionista asesinó al ayatolá Ali Jamenei, el líder supremo que, según alegan, reprimió violentamente la disidencia iraní y apoyó a grupos antiisraelíes como Hamás, que lanzó los ataques del 7 de octubre de 2023.

Pero también se considera que el mismo Jamenei frenó el desarrollo de armas nucleares. Una reticencia que puede haber quedado ahora atrás, si la República Islámica estima que la bomba atómica es la única forma definitiva de protegerse.

El dilema de Ntanyahu

Y si bien Trump acaba de declarar una guerra económica a Irán y ordenado ocasionalmente nuevos ataques después de la tregua de abril, también ha apoyado que se alcance un acuerdo duradero, por el que se levantarían las sanciones a Irán.

Una estrategia disonante para Netanyahu, que rechazó tajantemente el acuerdo nuclear con Irán del año 2015, negociado entonces por la administración Obama, y que permitió el levantamiento de algunas sanciones.

Según explica Citrinowicz, la entidad sionista, única potencia atómica de Oriente Medio, enfrenta el siguiente dilema: o bien aceptar un nuevo acuerdo nuclear que fortalecería a Irán, o tratar de debilitar a Teherán con el riesgo de que al final busque desarrollar la bomba. Netanyahu “pretende hacer ambos, pero no va a funcionar”, aseguró.

Debilitar o derrocar

Un 92% de los israelíes piensa que Irán ganó u obtuvo beneficios del conflicto, según un sondeo realizado en junio por la Universidad Hebrea de Jerusalén. Una señal preocupante para Netanyahu de cara a las elecciones del 27 de octubre, en las que quiere obtener un nuevo mandato.

Netanyahu dijo que esperaba “crear las condiciones para un cambio de régimen”, sin explicitar si su objetivo era deponer a la República Islámica.

Muchos creen que Netanyahu siguió el mismo guion aplicado en Gaza, Líbano y Siria, es decir infligir daños abrumadores que permiten al régimen israelí regresar y atacar de nuevo cuando lo considere oportuno.

“Netanyahu no lo ve como una derrota. Tiene a Estados Unidos en guerra directa con Irán, mientras ´Israel´ permanece al margen”, comentó a la AFP un diplomático basado en la entidad sionista en condición de anonimato.

Alex Grinberg, investigador del Turan Research Center especializado en Irán, afirmó que la guerra ha causado un retroceso importante para Irán al eliminar infraestructura y personal del programa nuclear, además de causar un daño económico masivo.

“Creo que ´Israel´ sí alcanzó sus objetivos estratégicos de negar al régimen iraní la capacidad estratégica de amenazar” a la entidad sionista, explicó, aunque puso en duda la perspectiva de un acuerdo favorable entre Washington y Teherán.

Hostilidad duradera

La guerra complicó la relación israelí con Washington, su principal aliado, y podría impedir cualquier posibilidad de reconciliación futura con el pueblo iraní.

El conflicto desató una ola de críticas al régimen israelí en Estados Unidos, donde la guerra contra Hamás en la Franja de Gaza, con sus abrumadoras consecuencias humanitarias para la población civil, ya golpeó su imagen ante la opinión pública.

En cuanto a Irán, es complicado evaluar las percepciones públicas sobre la entidad sionista porque es difícil hacer sondeos. Pero los dos países fueron aliados antes del advenimiento de la República Islámica en 1979, y las protestas antes de la guerra revelaron una notable oposición al régimen clerical.

Tanto Netanyahu como Trump han dicho apoyar al pueblo iraní, pero también han lanzado amenazas apocalípticas durante la guerra que parecen no distinguir entre el mando de la República Islámica y sus ciudadanos. 

Existe una “posibilidad real de una hostilidad duradera” hacia la entidad sionista y Estados Unidos, “en especial si la guerra es recordada por las víctimas civiles y daños al país, en lugar de solo por la eliminación de las figuras importantes del régimen”, apunta Liora Hendelman-Baavur, investigadora del centro de estudios iraníes en la Universidad de Tel Aviv.

 

| 26/08/2026