Internacional
USAID admite que no hay pruebas de un robo masivo de ayuda por parte de Hamás
La Agencia de Estados Unidos para el desarrollo (USAID) no encontró pruebas de un robo masivo de ayuda humanitaria en Gaza por parte de Hamás, según informó este viernes la cadena CNN.
El análisis interno contradice uno de los principales argumentos usados por el Gobierno de Donald Trump y el régimen de ocupación israelí para solo dar acceso a una entidad privada, Gaza Humanitarian Fund (GHF), a la distribución de ayuda en la Franja de Gaza.
El documento interno de USAID examinó 156 incidentes de desperdicio, fraude y abuso reportados por organizaciones socias de EEUU entre octubre de 2023 y mayo de 2025.
La revisión de los incidentes “no encontró vínculos” con grupos sancionados ni organizaciones terroristas extranjeras, señala CNN.
Más de 2.000 organizaciones de derechos humanos, incluyendo Médicos Sin Fronteras, han denunciado que el actual sistema de distribución de ayuda humanitaria en Gaza es “mortal”.
Según datos del Ministerio de Salud palestino, más de 1.000 personas han sido asesinadas por las fuerzas israelíes cuando intentaban recoger ayuda humanitaria. La mayoría de ellos, al acercarse a los centros de GHF.
“Hoy, los palestinos en Gaza enfrentan una elección imposible: morir de hambre o arriesgarse a que les disparen mientras intentan desesperadamente conseguir comida para alimentar a sus familias”, indica la misiva de las 200 organizaciones, publicada el 1 de julio.
Los 400 puntos de distribución de ayuda que operaban durante el alto el fuego temporal en toda Gaza han sido reemplazados por solo “cuatro sitios de distribución controlados por militares”, lo que obliga a dos millones de personas a concentrarse en zonas militarizadas y saturadas, denuncia el texto.
En las mismas, se subraya que hay “disparos diarios y numerosas víctimas mientras intentan acceder a alimentos”.
La Franja de Gaza afronta uno de los momentos más críticos a nivel humanitario debido al longevo bloqueo israelí a la entrada de alimentos, agua, medicamentos y combustibles, lo que ha disparado este tipo de muertes en las últimas semanas.
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